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Monday, March 17, 2014

Trending Topics

La semana pasada tuve mi propio par de Trending Topics (TT). En honor a la verdad no fueron realmente TTs de Twitter. Fueron más bien el equivalente a pequeña escala de ese fenómeno de repetición por millones que se produce cuando alguien, como por ejemplo Yanu (@YanuPerez14), escribe un tweet insertando al final de la frase un hashtag como #TeDariaBolaPero o #PeliculasQueNoCansan y los demás se prenden y empiezan a twitear y retwitear frases relacionadas de alguna forma con la temática planteada por el hashtag (etiqueta) en cuestión.

En mi caso, más que una frase inteligente o irónica o cargada de críticas al gobierno argentino o al Papa Francisco, lo que disparó los comentarios de mi grupo de amigos de Facebook, los cuales por otro lado no llegan siquiera a 100, fueron 2 fotos. Las fotos en cuestión tampoco tenían el aire frívolo / cool de la foto selfie de Ellen DeGeneres en los Oscar 2014, la cual logro dos millones de re-tweets en menos de 3 horas, convirtiéndola en la foto mas viral / famosa de la breve pero intensa historia de Twitter.  Veamos…


Trending Topic 1 – El asador

En una de las fotos se puede ver un asador de hormigón pre-moldeado con el comentario: “El Asador recién armado”. El asador en cuestión se muestra adusto, serio, todo gris, recién armado en el patio de mi casa. La foto la tomé y la subí con mi celular, embargado por la emoción de saber que ya no iba a hacer mas asados sobre un montón de ladrillos desparramados en el piso, luchando por evitar que alguno de los perros se robe un pedazo de carne de la parrilla. La foto cosechó la friolera de 22 “Me Gusta” y 26 comentarios. A título de ejemplo, a continuación incluyo 5 comentarios seleccionados:

Alejandra Buenísimo! el sáb estamos x allá! ; ) 
10 de Marzo a la(s) 17:41 • Ya no me gusta • 1

Ricardo  le falta humo a eso...
10 de Marzo a la(s) 17:48 • Me gusta

Dario Hay que estrenarlo urgente!
10 de Marzo a la(s) 18:58 • Me gusta • 1

Sebastian Espero que no me hagas comer el amague como el sabado pasado... ja ja ja
10 de Marzo a la(s) 19:40 • Me gusta • 1

Javier vamos carajo, hay que salir a cazar algun animal y meterle leña
10 de Marzo a la(s) 23:18 • Me gusta

Nótese el espíritu carnívoro y la ansiedad de la audiencia, que exige / demanda humo, asado, estreno de asador y parrilla ese mismo fin de semana.


Trending Topic 2 – El hombre del paraguas

En la segunda foto, tomada por mi comadre a través de la ventanilla de un auto (el cómo sigo siendo una persona que cree que en las instituciones del padrinazgo y / o madrinazgo será analizado en otro futuro post), se puede ver a un hombre de perfil; sosteniendo, cual promotora de TC 2000, un paraguas bajo la lluvia. Un poco más abajo, aparentemente resguardado por el paraguas, puede divisarse un bulto, otro hombre agachado, casi tapado por la curva del capot y el guardabarros delantero izquierdo.

El hombre que sostiene el paraguas soy yo. El hombre agachado, quien en realidad a esas alturas y a pesar del reparo del paraguas, ya estaba completamente empapado tratando de cambiar una rueda pinchada, es mi compadre.

Esta segunda foto recogió 25 “Me Gusta” y 14 comentarios, la mayoría de los cuales todavía me hacen poner colorado…

Gabriela Uh! que paso??!!
14 de Marzo a la(s) 9:43 · Me gusta

Claudio Un capo pablo...siempre tan atento.
14 de Marzo a la(s) 9:47 · Me gusta · 1

Cristina Pinchadura de neumático en la ruta
14 de Marzo a la(s) 10:15 · Me gusta

Soledad Estas cosas ya no se ven!!
14 de Marzo a la(s) 11:05 · Me gusta

Rafael Me hizo acrodar a Carli Calvo y Pablo Rago. Friends!!!. Maravilloso
14 de Marzo a la(s) 11:57 · Editado · Me gusta · 1

Judith IMPECABLE
14 de Marzo a la(s) 13:53 · Me gusta
  
Pablo Ufa... me van a hacer poner colorado... es muy simple... el compadre se merece que le tenga el paraguas y mucho mas
14 de Marzo a la(s) 16:10 · Me gusta · 2


El último comentario incluido arriba es mío. Es lo mismo que volvería a escribir ahora, mientras pienso en como mi compadre me ayudó / cuidó / acompañó mil veces a lo largo de los últimos 20 años, haciendo que sostener un paraguas bajo la lluvia, mientras mi comadre nos saca una foto, sea para mí lo más simple y natural del mundo.

Monday, March 3, 2014

El vaso del Picante

Ayer me desperté a eso de las 9:30hs. Llovía. Hacía varios días que llovía sin parar. Me levante tratando de no hacer ruido para que no se despierte mi hija. Una mancha de humedad en el techo del baño me mostraba cómo la lluvia había ido penetrando lentamente las distintas capas de nuestro techo.

Fui a la cocina para prepararme el desayuno. Miré el patio mojado por la lluvia por el ventanal de la cocina. Los jazmines amarillos al fondo del terreno formaban una cascada de verdes hojas y gotas cayendo hasta el césped. El cielo gris recortado por la copa de los arboles.
Prendí una hornalla y puse la plancha para hacer tostadas. Mire hacia la cafetera sin demasiadas esperanzas. Obviamente no había café hecho. Puse una servilleta de papel a modo de filtro. Busqué el frasco de café y cargué a ojo el equivalente a 3 o 4 pocillos. Busqué algún recipiente para cargar el agua y al mirar hacia mi izquierda vi el vaso de plástico celeste. Llené el vaso con agua de la canilla y cargué la cafetera. La encendí. En ese momento, todavía medio dormido, me di cuenta que no podía reconocer el vaso de plástico que sostenía en mi mano izquierda. Es decir, el vaso en cuestión, no era parte reconocible de la amorfa y diversa colección de vasos de plástico que mis hijos colectan y tunean con calcomanías sacadas de envases de yogur. Vasos de princesa. Vasos de Halloween. Vasos de la muñeca descerebrada de piernas largas y cintura diminuta. Vasos de algún superhéroe o personaje de dibujos animados.

Acerqué el vaso, mecánicamente. Lo puse frente a mí.  Era grande, alto. El típico vaso de cadena de cines, que permite a un niño servirse casi medio litro de gaseosa de una sola vez. Me llamó la atención el color celeste del plástico.  El lado que tenía hacia mí era liso, no tenía dibujos o inscripciones. Lo di vuelta lentamente y entonces lo vi, mirándome. El Picante Pereyra. El Picante repetido en fotos blanco y negro. El Picante saludando con el brazo derecho en alto. El Picante festejando un gol. El Picante tirando una chilena como solo él puede hacerlo. Debajo dos inscripciones: “Picante” y más abajo “por la camiseta”, “por el carnaval”.

¡Un vaso Pirata! ¡Un vaso de Belgrano de Córdoba! Como si dos neuronas hubieran hecho contacto de pronto en medio de mi cabeza, recordé que mi suegra había comentado durante la semana que el diario traía de regalo cada domingo un vaso dedicado a cada uno de los cuatro clubes de futbol de Córdoba. El vaso en cuestión debía ser uno de los vasos futbolísticos del diario. Siendo el único hincha de Belgrano de la familia, era lógico que el vaso terminara en casa.

Volví a mirar el vaso, con orgullo. Si me pudiera ver el Pelado, pensé. Le daría envidia. Se lo podría regalar. Después de todo él es el responsable, el culpable mejor dicho, que yo sea hincha de Belgrano. No de Talleres. No de Instituto. No de Racing de Nueva Italia. Hincha del Club Atlético Belgrano de Córdoba. El pirata cordobés. El celeste de Alberdi.

Originalmente, antes de venir a estudiar a Córdoba, yo había sabido ser, por mandato familiar, por herencia de mi abuela materna y mi tía, un hincha de Boca más. Era natural que viviendo en una provincia donde los clubes locales apenas podían aspirar a participar de algún campeonato regional o a lo sumo el Nacional B, uno se terminara haciendo hincha de alguno de los clubes grandes porteños. En este país claramente unitario en lo que a pasiones futbolísticas se refiere, uno terminaba encontrando hinchas de Boca, River o San Lorenzo en lugares alejados de la Capital, dispersos en la geografía nacional. Así podían encontrarse hinchas de River en la lejanía de La Quiaca, hinchas de Boca en lo profundo de La Pampa o hinchas de San Lorenzo o Independiente en la húmeda provincia de Misiones. En la mayoría de los casos, extrañamente, estos hinchas remotos, nunca habían pisado la cancha del club de sus amores. Era algo así como ser hincha a la distancia del Barcelona, el Real Madrid o la Juventus. Había casos extraños, merecedores de algún estudio sociológico, como el de mi propio padre o el padre del Pelado, quienes viviendo en Misiones y desafiando las generales de la ley, eran hinchas confesos de Estudiantes de La Plata. Previsiblemente, con el tiempo, el Pelado mismo resulto ser a su vez hincha de Estudiantes.

Cuando nos vinimos a estudiar a Córdoba, el Pelado, que de fútbol siempre entendió mucho más que yo, se hizo hincha de Belgrano. O sea, no es que dejo de ser hincha de Estudiantes, pero se las arreglo para hacerle lugar a la pasión por el pirata cordobés. De a poco, como por imitación, yo que no era un hincha muy fanático de Boca, me fui haciendo también hincha de Belgrano. Y mientras empezábamos nuestras carreras universitarias y aprendíamos a vivir solos en una ciudad nueva, íbamos aprendiendo también quien había sido la Chacha Villagra, donde quedaba el Gigante de Alberdi y cuantos clásicos con Talleres había ganado el celeste. 

Pasaron unos pocos años. De alguna forma avanzábamos en nuestras carreras universitarias. Nos habíamos acostumbrado a estar lejos de casa. Nos íbamos volviendo cordobeses. Tan cordobeses como un misionero pudiera ser. Los fines de semana jugábamos al fútbol. Los fines de semana escuchábamos fútbol en la radio. Y así pasábamos la vida. Hasta que un día, un puto día triste, el Pelado tuvo que volverse a Misiones. Y yo me quedé.

Pasaron varios años mas. Con el tiempo, empecé a ir de vez en cuando a la cancha. Vi al pirata jugar en Alberdi. Lo pude escupir a Graciani jugando para Argentino Juniors a través del alambrado de la popular. Estuve en el Chateau, en medio de los papelitos, el día que ascendimos contra Aldosivi. Vi jugar a Belgrano por la tele quinientas veces, renegando, puteando. Descendimos. Ascendimos.¡Vi a Belgrano descender a River en el Monumental! Y siempre, todo ese tiempo, cada vez que lo veía jugar al celeste, en algún lugar adentro mío, me acordaba del Pelado, mi amigo que me hizo ser hincha pirata y me lo dejo de regalo, naturalmente, como si hubiera nacido en Alberdi, cerca de la cancha...


El gorgoteo de la cafetera terminando de preparar el café me trae de vuelta. El Picante me sigue mirando con el brazo en alto. Definitivamente, cuando lo vuelva a ver al Pelado tengo que regalarle este vaso.

Saturday, February 15, 2014

Adiós a Santiago Feliú

Se murió Santiago Feliú. El último miércoles, el post de una amiga en Facebook nos avisaba con una puteada que Santiago Feliú había muerto. Y yo, que algo conozco de Silvio Rodriguez, debo confesar que no sabía nada de él. 

Fue cuestión de googlear y encontrar en Youtube parte de su obra y empezar a entender por donde iban sus letras, su poesía.


Pequeño homenaje para el, con la canción “Para Bárbara”


Thursday, January 23, 2014