Sunday, March 4, 2018

Viaje a Europa 2015 - Londres y Paris

Especie de bitácora de viaje - Octubre 2015
  • Día 1 - miércoles 7 de Octubre
Londres - Llegamos al aeropuerto de Heathrow!! - Tomamos el subte / underground y tras 1 trasbordo arribamos a la estación de Queensway. Estamos en Kensington - caminamos 3 cuadras y llegamos al hotel... es como si estuviéramos adentro de la pelicula "Notting Hill".
Salimos a pasear por el barrio. Sobre Queensway hay restaurantes de comida china, hombres con barba fumando narguile, varios pubs, 2 o 3 supermercados pequeños, un shopping con poca onda, un Starbucks, locales de venta de souvenirs, uno o dos bancos y la estación de Underground. Estamos cerca del Hyde Park y cerca de Notting Hill y cerca del Palacio de Kensington. Si queremos podemos visitar al príncipe Harry. 
Cenamos en un pub sobre Queensway: Prince Alfred - Cerveza Guiness.



  • Día 2 - Jueves 8 de Octubre
Vamos al centro para hacer un tour de Sandemans (Sandemans New London) - Son tours a la gorra que te dan un pantallazo de las principales atracciones turísticas del centro de la ciudad (Muy recomendable). Hay que buscar las sombrillas rojas. Los guías se ganan la propina / dinero de la gorra en base a lo atractivo / interesante del tour y en general están bastante bien preparados para las preguntas y consultas de los viajeros. Billy, un simpático Scottish, fue nuestro guía. Recorrido por Covent Garden, Trafalgar Square (ver detalle de la estatua del león que no era un león), The Mall, Statue of Duke of York, Statue of Queen Mother (who lived more than one hundred years drinking gin and smoking), cambio de guardia en el Palacio de Saint James - los soldados con el uniforme típico (no acercarse, tienen permitido abrir fuego), Buckingham Palace (Historia del vagabundo que se metió una noche al palacio), Saint James Park, Churchill War rooms, Westminster Abbey y el Big Ben.



Almorzamos en un restaurant cerca de Westminster Abbey, donde los muchachos de Sandemans tenían canje y habían armado un kiosco para vender entradas de las principales atracciones turísticas (muy recomendable para evitar laaargas colas) y tours pagos por distintas zonas de Londres. Algunos de los tours son muy interesantes...

Comimos Fish & Chips - En una mesa estábamos 1 vietnamita / 1 Turco / 1 Norteamericano / 2 Brasileras.



A la tarde caminamos por la costanera (consejo de Leo Fritelli) - Desde Westminster Palace (parlamento) / Big Ben, pasando por el London Eye (la famosa vuelta al mundo gigante lleeeena de gente) hasta Tate Modern (galería de arte moderno) y el puente del milenio. Lindas vistas de la ciudad desde la costanera. Se puede apreciar el contraste entre los edificios modernos y las construcciones mas antiguas. Pasamos por dos o tres ferias de libros usados muy lindas y después de cruzar el río por el puente del milenio tomamos el underground en la estación de Saint Paul's Cathedral - Próxima parada: London Tower.



London Tower - conjunto de edificaciones que viene desde la época de los normandos -  William the Conqueror - Infame lugar donde se castigó y torturó a lo largo de los siglos - Museo de armas y armaduras - Las Joyas de la Corona - La corona de Saint Edward - La corona con el famoso diamante Koh-I-Noor traído de India. Los Beefeaters, los guardias con el uniforme rojo que parecen salidos de una pelicula de dibujitos.

Tower Bridge - el famoso puente de Londres. Muchas, muchas fotos...


  • Día 3 - Viernes 9 de Octubre
A la mañana, Museo Británico - La Piedra Rosetta (increíble tenerla delante de uno), los sarcófagos egipcios y las momias. Los romanos -> Gran Bretaña - Londinium. 
La tumba de Sutton Hoo.
Las ruinas y los frisos del Parthenon - Están acá... no en Grecia.
Mausoleo del Halikarnaso - Griegos, griegos, griegos... y después romanos.

Un poco de México -> Mayas y Aztecas.
Pueblos de América del Norte.



A la tarde, tour de Sandemans por el East End. Guia: Jess (australiana / bartender).
Spitalfields Market, Pettycoat Market & Whitechapel Street Market
London Hospital (Hogar del Hombre Elefante). 
The Blinds Beggar pub: la historia de los hermanos Kray. 
The Church Bell Company - Donde y quienes fabricaron la campana del Big Ben (que es quien en realidad se llama "Big Ben") - La historia de porque la campana tiene un sonido "especial".
Bricks Lane Street -> really good Indian food & Street art (lots of pictures painted all around...) - Mural dedicado a Terry Pratchet -> Ver saga de Mundodisco.
Shoreditch - Un pub mas cool que el otro...


Cena de food truck en Spitalfields mientras la London Cocktail Week explotaba a nuestro alrededor con cientos de londinenses haciendo lo que mejor saben... tomar alcohol en modo after office - Comimos comida turca: wraps de pollo y un sandwich de pulled pork con queso adentro de un bagel (Dirty Bagel).

El East End es un caso de "gentrification"(fenómeno social inmobiliario)... barrio de fábricas abandonadas, zona de Cockneys, que se empieza a transformar mediante la ocupación de los inmuebles por parte de okupas y artistas en una zona cool -> terminan aumentando los precios de todas las propiedades -> Fabricas transformadas en galerías, pubs, fabricas de cerveza artesanal, etc... muy buena movida nocturna (nosotros no la pudimos disfrutar demasiado).

Vuelta al hotel - paso por un supermercado y manoteo una cerveza Brewdog IPA Punk, que resultó ser muy rica y... la fábrica queda en el East End :).
  • Día 4 - Sábado 10 de Octubre
Este día, hicimos el único tour / excursión que habíamos contratado con anticipación, antes del viaje. Fuimos a las ruinas de Stonehenge, pasando por Windsor Castle y Oxford. Nuestra guía: Robin
Salimos de la estación de ómnibus de Victoria - No nos llamo demasiado la atención... Esperábamos encontrarnos con un edificio gigantesco, victoriano, tipo estación de trenes... nada que ver... mas bien pequeña, funcional. Subimos al ómnibus, nos pusimos los auriculares para escuchar a nuestra guía y partimos hacia el Castillo de Windsor.



Windsor Castle - Saint George Chapel (acá esta enterrada la mayor parte de la realeza).
Visita a los State Apartments (donde vivían los reyes) / Retratos de los reyes (Lawrence) - Historia de como reconstruyeron los aposentos reales después de un incendio... La Reina cuida la plata de sus súbditos! Esperábamos encontrar al príncipe consorte caminando por los jardines, pero no tuvimos suerte.

Se rompió la puerta del omnibus!!! ... Esperamos 20 minutos y nos cambiaron de bondi. Seguimos viaje por la campiña inglesa rumbo a Stonehenge.



Llegamos a Stonehenge! Frío, viento, mucho viento... ahora uno NO SE PUEDE ACERCAR a las ruinas como antes, porque el intenso transito y la acción de los visitantes estaban destruyendo el monumento arqueológico. Robin nos contó que, por ejemplo, a mediados del siglo XX, un emprendedor había empezado a organizar visitas a las ruinas, que están en medio de una zona rural, cerca de una base de la fuerza aérea, y como parte de las actividades del tour ofrecía a cada visitante un martillito para romper las piedras del monumento y llevarse un recuerdo... El asunto es que ahora hay que contemplarlas desde atrás de una soguita que marca un perímetro del que no se puede pasar.

La historia de como Cecile Chubb salvó las ruinas de la destrucción, comprándolas y donándolas al gobierno británico.

Todavía nadie sabe como hicieron para traer semejantes piedras desde una cantera a cientos de kilómetros.

Emprendemos el regreso a Londres, pasando por Oxford (Oxenford): Primera Universidad de Inglaterra - Antes los nobles estudiaban en Francia -> Luchas con los estudiantes.
Origen de los Colleges -> Reputación (quien tiene la mejor reputación?).
Biblioteca / Capilla -> Donde se filmaron escenas de Harry Potter.
La puerta que inspiró a C.S. Lewis para escribir Narnia - El León... el candil que marcaba el ingreso a Narnia.
Bicicletas, más bicicletas... Estudiantes en bicicleta.

Volvemos a Londres mientras cae la noche. Volvemos al barrio de Kensington. Cena en un pub típico: Taylor Walker... resulta ser de una cadena / franquicia... McDonalds de los pubs ingleses.

  • Día 5 - Domingo 11 de Octubre
A la mañana vamos a Camden Town - Lock Market / Stables Market
Mercado de pulgas gigante / Cosas lindas / Cosas bizarras / Cosas punks / artesanías / Ropas usadas.


Compramos una especie de colcha hindú y una mochila búho para Josefina.  

Almuerzo: comida china y pizza que compramos en los puestitos de comida del mercado.

A la tarde -> National Gallery - Afuera en Trafalgar Square había un festival loco de bailes de la india. Dentro, mas retratos de los reyes (Lawrence) y una sección de Impresionismo... "LOS GIRASOLES" de Van Gogh... me quedo duro un ratito mirándola... Algunas obras de Manet... Impresionismo en estado puro.

Salimos mientras va cayendo la noche. Una corrida hasta Piccadilly Circus y nos tomamos las típicas fotos frente a las marquesinas / pantallas de leds pasando publicidades. Caminamos hasta el río mientras vamos tomando fotos del Big Ben iluminado de noche / vista del London Eye / Edificios iluminados reflejados sobre Thames River.




Volvemos al barrio... Kensington. Cenamos pizza en una pizzería de un personaje "italiano", que en realidad es de Chipre, que vino a Inglaterra hace 36 años y se quedó por aquí. Conversa con nosotros, nos invita Limoncello de postre. Hacemos un pequeño brindis -> Felicidad!


  • Día 6 - Lunes 12 de Octubre
Temprano, salimos corriendo al Hyde Park. Ardillas, patos, cisnes, lago, arboles, robles, nogales, ciclistas, gente corriendo, perros paseando y cagando, gente recogiendo caca de sus perros.

Kensington Palace -> Hogar del príncipe Harry. L'Orangerie y los jardines de palacio.

Buscamos la valija. Salimos corriendo hacia King's Cross / Saint Pancras Station. Corremos, corremos... al pedo, falsa alarma. Nuestro tren sale en un rato... finalmente pasamos por los scanners de seguridad y pasamos a la zona de pre-embarque. Nos llaman, nuestro tren esta listo para abordar. Buscamos el vagón. Subimos al Eurostar... en los extremos del vagón hay una especie de compartimiento para guardar las valijas. OJO!!! Hay que arrebatar primeros, sino podes terminar con la valija en el regazo.

20 minutos de demora! Inconcebible! Donde esta la puntualidad britanica!

Vamos saliendo de la estación. Salimos de Londres. Suburbios. Campiña Inglesa -> túnel.

Fin de la primera visita a tierras británicas.  

Sunday, September 17, 2017

El torneo de danza

Domingo por la siesta. Sentado en la penumbra, casi al fondo de un gran salón de conciertos. Torneo de danzas. Esperando junto con otros varios cientos de padres que nuestras hijas / hijos bailen su coreografía. Los ganadores de medallas de oro y plata ganan su pase a las finales nacionales en Rosario, el mes próximo.

Adormecido veo / escucho pasar en automático una coreografía tras otra. Algo de reggaetón, el infaltable Despacito, mucha música Pop para niños / adolescentes y un poquito de música clásica. Nenas vestidas con trajes de lo más diverso intentan seguir el ritmo de la música, desarrollando la coreografía que las profes marcan desde el costado del escenario.

Mi hija pintada, peinada como nunca, está sentada a mi lado, en el regazo de su madre. Mira pasar las coreografías con ojos muy grandes. Ojos atentos a eso que pasa en el escenario. Está a medio vestir, con una malla blanca con dos claves de sol bordadas en lentejuelas en el frente. Todavía falta que se ponga la pollera color violeta. Eso va a pasar después, cuando la profe las llame para terminar de vestirlas, pintarlas y presentarlas de camino al escenario.

A la coreografía de mi hija le toco el numero treinta y ocho. Tenemos por lo menos dos horas más de espera por delante. Por un momento, pierdo la cuenta del tiempo. Todo se parece a todo… como en un ciclo que se repite con pequeñas variantes. Esta música ya la escuché… Esa nena gordita ya bailo antes… Esos disfraces como de hada con telas claritas ya los vi… La voz en off de la locutora entusiasta anunciando las coreografías: “Coreografía número siete. Danza Clásica. Categoría Junior B. Profesora Claudia González.”. Así hasta el infinito…

En un intento por mantener a raya la incipiente acidez que se empieza a anunciar desde el centro de mi estómago, tomo un trago de agua fría de la botella térmica que yo mismo puse en la mochila esta mañana. Lo del agua no va a funcionar, me digo a mi mismo en la penumbra.

Se apagan las luces del escenario. Viene otra coreografía. La locutora menciona un nombre que no alcanzo a comprender. Intento buscar el celular con la mano derecha en el bolsillo de la campera. Empieza a sonar una música conocida. Música de violines y piano. Música de propaganda de medicina pre-paga. La mano que alcanzó a tomar el celular se detiene a mitad de camino. Levanto la mirada. En medio del escenario hay un pequeño cubo blanco a modo de escenografía minimalista. Sobre el cubo blanco está sentada una nena flaquita. Desde donde estoy sentado no puedo darme cuenta de la edad de la nena. Pueden ser diez años, pueden ser doce años. La nena tiene unas hojas de papel en sus manos. Es parte de la coreografía. Levanta las hojas hasta ponerlas delante de su rostro. Se para. Deja las hojas sobre el cubo banco con un gesto como de dolor. Comienza a bailar siguiendo la música que aumenta lentamente su intensidad. Mi mano sigue aferrando el celular dentro del bolsillo de la campera, esperando. Y entonces ocurre…  

La nena empieza a recorrer el escenario. Toma carrera y da un salto. Las piernas extendidas marcando un arco por un instante. Otro salto. Rápidos pasos y otro salto más… la belleza suspendida en el aire me golpea de lleno.

La nena sigue bailando. No solo está siguiendo la música. Interpreta una historia. Nos cuenta una historia. Como una Maddie Ziegler cordobesa. Su concentración no es pareja. Por momentos se deja llevar por los pasos marcados por la coreografía y la magia se disuelve un poco y volvemos al salón oscuro. La técnica seguramente no es perfecta. No puedo apartar la vista del escenario.

La música sigue incrementando su ritmo, alcanzando un clímax casi violento liderado por los violines. La nena sigue bailando, saltando como en una pieza de ballet clásico, arrojándose al piso con dolor... Dejando pedacitos de si misma por el aire de todo el lugar. Tomándose el rostro. Moviendo las manos. Contándonos una historia… Hasta que la música finalmente se va acallando y la nena, ahora lentamente, se dirige al cubo y toma las hojas de papel con sus manos temblorosas y la luz se apaga.


Mi mujer me mira. Tengo los ojos brillantes… Me voy recuperando lentamente… Este domingo de torneo no es igual a los demás… Acaba de pasar algo distinto... Por un momento tuvimos un poquito de magia… y solo nos faltan veinte coreografías más.

Sunday, July 10, 2016

Spanglish VIII


No se vieron esa misma noche. Al final él no la llamó. Pasaron unos días en los que solo mantuvieron contacto esporádico por Whatsapp. El seguía con su rutina, yendo a la facultad y tratando de hacerse a la idea de que ella había vuelto.

Quedaron en verse en el departamento de ella, unos días mas tarde... a la tardecita, como para tomar unos mates.

El llevó unas facturas de la panadería Futura. No le quedaba de paso, pero esas facturas lo volvían loco. Las facturas que tenían una cereza arriba, tenían una cereza en almíbar de en serio y no esas bolitas de gelatina que la mayoría usaba ahora.

Se sentía festivo. Recorrió las últimas cuadras hasta el edificio de ella casi sonriendo, livianito... Llegó a la puerta del edificio. Tocó el portero. Pasaron unos segundos y ella atendió. Empujó la puerta cuando ella le abrió y atravesó el lobby del edificio. El guardia no estaba. Habían cambiado los cuadros de las paredes.

Se paró frente a los ascensores. Presionó el botón de la derecha. Esperó que el ascensor llegara a la planta baja. Cuando la puerta se abrió, entró rápidamente mirándose en el espejo. Estaba barbudo y tenía cara de cansado, pero seguía sonriendo.

Llegó al piso de ella. Al abrirse la puerta del ascensor, caminó hasta la puerta del departamento y tocó el timbre. Ella abrió la puerta.

- Hola. Pasá, pasá... - le dijo ella, mientras agarraba el paquete de las facturas. - Voy a poner esto en una panera.
- ¿Tenés listo el mate? - alcanzó a preguntar, mientras la veía irse hasta la cocina.
- Si, está listo... ahora lo llevo - Contestó ella desde la cocina. Cebaba unos mates riquísimos. Amargos. Con el agua bien caliente.

Ella volvió de la cocina con una bandeja con el mate y una panera de mimbre con las facturas. Apoyó la bandeja en la mesa ratona. Se sentaron en el sillón de cuero gastado. 

Ella preparó el mate en silencio. Cebó un poco de agua en una pequeña tacita, esperando que el agua se enfriara un poco. Ella le había enseñado que el primer mate tenía que cebarse con agua tibia para que la yerba no se lavara tan rápido y el mate durara más.

Se miraron durante unos largos segundos. Y sonrieron. Con los ojos.

- Te extrañé mucho... ¿sabías? - dijo ella sin dejar de mirarlo... cebando el mate con la tacita de agua tibia.
- mmm... no sé... me parece que estuviste muy ocupada viajando y paseando - contestó él.
- Más o menos... no tan ocupada... - dijo ella y tomó el primer mate, tibio.
- Yo también te extrañé - dijo él - es no termino de acostumbrarme a los mensajes, el chat... prefiero charlar, conversar...
- Uh... sonás como mi vieja - dijo ella pasándole un mate con espumita.

El se quedó mirándola mientras tomaba el primer mate. Ella agarró una factura. La forma en que agarró la factura era tan propia de ella, tan característica. Sosteniéndola con la punta de los dedos. La miró masticar. Y después le miró la panza. La panza que empezaba a asomar en medio de la pequeña mujer.

Ella lo miró. Vió la mirada de él clavada en su panza. Esos ojos dulces. La sensación de tranquilidad. Tomó el mate que él había dejado sobre la mesa ratona, distraído. Cebó otro mate. 

- ¿Te gusta mi panza? - preguntó mientras acercaba la bombilla a sus labios.
- Si... me gusta mucho tu panza... es redondita... chiquita... - contestó él mientras se acercaba a ella.
- Sentí...tocala... - dijo ella mientras le tomaba la mano y la apoyaba sobre la panza.
El dejó la mano apoyada sobre la panza chiquita y de a poco fue acercando la cara, como si quisiera conversar con la panza. Apoyó una mejilla. Después el oído, como si la panza le fuera a contar un secreto.

Ella sonrío mientras veía como él tocaba despacito la panza a través de la tela de su remera. El acomodó la cabeza en su regazo y se fue quedando quietito, en silencio, sin dejar de oír lo que la panza tenía para decirle.

Así pasaron varios minutos y de a poco el se fue quedando dormido. Solo fue un ratito. Pero en ese ratito, el soñó que la panza le hablaba. La panza iba a ser una nena. Iba a jugar en una plaza. Iba a tener el pelo lacio como su mamá. Y un día lo iba a encontrar y le iba a tomar la mano, con su mano chiquita, igual que como lo hacía su mamá. Y le iba a contar las historias que su mamá le contó de él. Las historias del profe de la mirada mas dulce del mundo.

Monday, July 4, 2016

Un recuerdo de mi hija desde el futuro


Cuando yo era chica, los fines de semana mi papá solía hacer asado. Le preguntaba a mamá si quería comer asado y después se iba hasta la carnicería Martín en su auto rojo y compraba dos o 3 cortes de carne. Compraba chorizos de cerdo, costillas de vaca que le gustaban a mamá, algún corte de cerdo y a veces alguna achura para mi hermano que se volvía loco por una molleja o un chinchulín. Poquito, igual siempre terminaba sobrando.
Cuando volvía a casa, juntábamos algunas ramitas y palitos y prendíamos el fuego y el se ponía a limpiar el quincho. Barría el deck de madera del quincho con un escobillon y después pasaba un trapo para tratar de limpiar las huellas de los perros, que con las patas llenas de barro iban dejando su marca sobre la madera. Después, limpiaba la mesa del quincho con un trapo, ponía un mantel y colgaba la hamaca paraguaya. Por último, se quedaba parado un ratito al lado del asador, contemplando su obra.

Cuando hacía asado, mi papá escuchaba música. Era el único momento de la semana en que él escuchaba música en casa. Supo tener un equipo de música que se fue rompiendo de a poco, en el cual escuchaba CDs de rock nacional y música brasilera. Cuando el lector de CDs dejo de funcionar, se puso a pasar toda la música que le gustaba a MP3 para poder escucharla en la compu o en algún celular. Al final, terminó usando solo el celular con Spotify, aunque renegaba porque a veces no encontraba la música que tenía ganas de escuchar. Y es que papá escuchaba música que nosotros no conocíamos. No eran temas que uno fuera a escuchar en la radio ni encontrar en las sugerencias de Youtube... Con el tiempo fuí aprendiendo los nombres... Allman Brothers, Alabama Shakes, el Siempreterno, Chet Baker... algunos más conocidos... los Rolling Stones, Eruca Sativa, Gustavo Ceratti, Nina Simone... Nina Simone le gustaba mucho. Yo no entendía lo que decían las canciones, pero me daba cuenta que Nina estaba triste... Un día, papa me mostró unas fotos de Nina Simone y la mujer triste resultó ser una mujer negra con un nombre italiano que vivía en los Estados Unidos.

Papá se recostaba en la hamaca paraguaya y escuchaba Nina Simone y miraba el patio en silencio. De vez en cuando, se acercaba al asador y agregaba un poco de carbón o daba vuelta la carne. Y después volvía a la hamaca... a ese lugar adonde Nina se lo llevaba con su voz.

Saturday, February 20, 2016

La nieve

Recostado en la cama del hotel. Escuchando / viendo videos de Eruca Sativa en el celular. Lula chiquita, como una amazona diminuta, cantando en la pequeña pantalla. Amor ausente. Las palabras que surgen de los auriculares alcanzan a traspasar el filtro de indiferencia y cansancio.

"...siento tu amor ausente...

...Siempre vivirás en mí
Siempre serás mi pasión
Mis noches no tendrán fin
Culpable es mi corazón..."

Algo se despierta en su interior. Lento al comienzo. Levanta la vista y al mirar por la ventana ve el resplandor blanco cubriéndolo todo. La nieve. La nieve que cae incansablemente. Suave. Blanca. Tan ajena. Distante.

El no tuvo nieve en su infancia. Lo que puede recordar se parece mas bien a calor y humedad. ¿Imaginaba cuando era chico que algun día iba a caminar por el hielo y la nieve todos los dias?

- "Stay warm" - le dice la gente cuando se despiden. Uno puede acostumbrarse. Botas. Guantes y gorro. Las orejas es lo primero que uno atina a cubrirse. Al menos eso se le había ocurrido a él.

- "Es lindo para esquiar" - Le dijeron algunos cuando se enteraron del viaje. El no sabe esquiar. Solo mira la nieve y la toma con las manos desnudas y la acerca a su cara.

Lula canta / grita en los auriculares mientras la canción va terminando.

"... siento tu voz tan lejana
siento tu amor ausente."

Ahora si se da cuenta. Esa sensación que va creciendo desde adentro toma forma. Una forma clara. Algo que no puede poner en palabras.

Hay que volver.




Sunday, November 8, 2015

Elecciones 2015

Las últimas elecciones me dejaron una serie de sentimientos encontrados… una sensación de sorpresa… perplejidad… ¿Hay que volver a votar?

No estamos acostumbrados a segundas vueltas. Volver a elegir, pero esta vez solo entre dos candidatos. Estamos, literalmente, frente a la situación que describía el Gordo Pinti en uno de sus monólogos: “las elecciones son como si te dieran a elegir cuál de las dos piernas querés que te corten, la derecha o la izquierda… pero yo no quiero que me corten ninguna… ah no, usted tiene que elegir”.

Yo sé a quién voté. No tiene sentido explicar aquí porque elegí determinado candidato. Uno termina votando una especie de paquete. El paquete tiene adentro algunas cosas que te gustan, unas cuantas que no te gustan y unas cuantas que mejor no analizarlas mucho porque te pegas un tiro… Yo elegí el paquete que me pareció mejor. El otro paquete que también terminó pasando a la segunda vuelta me sigue asustando más que el que elegí. Podemos discutir semanas acerca del contenido de ambos paquetes, pero eso no me parece tan importante, tan relevante en este momento.

Estas elecciones van a pasar. Estos candidatos circunstanciales también. Dentro de cuatro años vamos a volver a enfrentar una situación similar.

Sigo pensando, en medio de la lluvia torrencial de mensajes a favor de una y otra opción, que no puede ser que estemos de nuevo en esta situación. Tratando de filtrar alguna propuesta entre tanto ruido. Desnudos en la oscuridad.

Asistimos diariamente a un desfile de gente que esconde datos. Incesantes acusaciones cruzadas. Chicanas. Nadie que diga concretamente que mierda van a hacer al día siguiente de asumir. Y al día 100. Y al día 1000… Aparatos que desatan festejos en los medios de comunicación (¿?) como si estuvieran ganando, aunque todavía no ganaron. Tanto mensaje positivo / negativo buscando influir la voluntad de la gente “indecisa”.

¿Cómo elegir un paquete, un candidato, basándonos en el cagazo que nos provoca su oponente?

¿Que se vayan todos? ¿Quiénes eran / son "todos"?

No puedo dejar de pensar que los que estamos mal somos nosotros, no solo los candidatos, la política. Nosotros como sociedad nos hemos ido trayendo solos hasta este punto. Los políticos no son extraterrestres malvados que bajaron un día de un plato volador para someternos a su voluntad. Son solo el exponente depurado de nuestra sociedad. Son personas como nosotros, pero que lograron una porción de poder, una posición expectante, la capacidad de dañarnos a mayor escala con sus decisiones.

¿Cómo carajo vamos a elegir como sociedad a quien nos va a gobernar?

Entre tanta perplejidad, tanta desilusión… una pequeña / gran alegría. En estas mismas elecciones, mi amigo  “Pelado” fue elegido concejal de la ciudad que nos vió crecer juntos.

Si fuera creyente, diría que estoy pidiendo a Dios que lo cuide y le permita hacer el bien para la gente que lo eligió. Que no tenga una úlcera cuando termine su mandato y siga siendo el mismo buen tipo de siempre. Mucha suerte. Mucha suerte. Mucha suerte.

La elección del Pelado me dió esperanzas. Hoy, en medio de toda la confusión, quiero pensar que a lo mejor en la participación en política de gente como él pueda estar la respuesta, nuestra propia salida a este ciclo de falsas elecciones. Nosotros mismos podemos cambiar de a poco nuestra sociedad para después cambiar la política. Para terminar cambiando por fin la pregunta a la que regularmente debemos enfrentarnos en cada elección, aquella de las piernas que tan bien usaba como ejemplo el Gordo Pinti.

Saturday, October 24, 2015

Girasoles

A ver si puedo volver a escribir... un pedacito de cielo... de Girasoles...

Estoy parado frente a los Girasoles. Solamente un metro me separa del cuadro.  Si levantara el brazo podría tocar la tela. Muy cerca. A través de las lágrimas que empiezan a nublarme la vista alcanzo a distinguir los trazos, el óleo empastado siguiendo las líneas que el pincel dibujó sobre la tela. La pequeña placa al costado del cuadro dice algo así: “…los colores amarillos eran colores alegres para Van Gogh, el cuadro expresa un estado de ánimo alegre por la inminente visita de su amigo Gauguin…”.

Sigo las líneas con la vista, los trazos individuales sobre la tela… Me alejo lentamente… Dicen los que saben que a los cuadros hay que mirarlos desde cierta distancia, que de esa forma se puede entender / contemplar el todo. Gradualmente, los trazos comienzan a fundirse en las flores que tantas veces contemplamos en libros de reproducciones. Empezamos a entender lo que el pintor trata de decirnos a través de la compleja superposición de trazos, las capas de colores, las distintas texturas. La atención se va desplazando de la contemplación de la técnica y los detalles individuales a un lugar indefinido dentro del pecho donde las flores, la visita de un amigo, evocan sensaciones muy lejanas en el tiempo.

Es como con la escritura. Una palabra sola puede llamarnos la atención por su sonido, la cacofonía especial que surge de una determinada combinación de letras. Podemos buscar su significado en nuestra memoria. Por ejemplo, la palabra “Girasoles”… combinación de una acción con el sol / astro rey… imagen de una flor amarilla… Un día soleado… Le agregamos más palabras: “Estoy parado frente a los Girasoles”… más oraciones… párrafos… una carilla entera de palabras contándonos una historia… un hombre frente a un cuadro.


Las palabras… los trazos… las oraciones… cada una de las flores termina fundida en una sola imagen, una historia. Al final solo nos queda una mezcla de sensaciones dando vueltas en el pecho.

Sunday, August 9, 2015

Spanglish VII

Entró a la facultad en piloto automático. Su mujer lo había dejado a la vuelta como siempre y él recorrió los 150 metros que lo separaban del ingreso caminando como un robot, con la mente absorta tratando de recordar lo último que había soñado esa mañana.

Recorrió el hall de ingreso. Saludó con un gesto a uno de sus alumnos. Empezó a tomar conciencia de lo que pasaba a su alrededor, despertando, empezando a interactuar con el mundo. Caminó por el pasillo buscando su “oficina”, un escritorio al fondo de la habitación que la cátedra tenía asignada al fondo de la planta baja.

Al llegar al final del pasillo, antes de doblar a la derecha, se detuvo delante del transparente de la cátedra, buscando la fotocopia con las fechas de los próximos exámenes. Mientras repasaba mecánicamente el anuncio de una charla con invitados ilustres que había pasado hace como un mes, la vió. La vió con el rabillo del ojo. Parada a su derecha. Giró lentamente la cabeza. Ella lo miraba.

Todo el tiempo que había pasado, todo el olvido que gradualmente se había ido amontonando sobre los dos, se desvanecía, se disolvía…

Ella sonrió. Se acercó. Le dió un beso en la mejilla. El sintió sus labios tibios por un instante. Ella dijo: Hola… despacito, mientras le tomaba la mano.

Él la miró parada a su lado. El pelo largo, recogido a medias. Cara lavada, brillante. Vió / sintió como su mano se extendía para acariciarla, tocar su mejilla. En ese momento se dio cuenta. Recordó a un tío que decía que las mujeres eran más hermosas cuando estaban embarazadas. 
-¿De cuánto estas? – preguntó él con una voz que apenas reconoció como suya.
- De 4 meses… contestó ella, con una sonrisa en la cara, en los ojos.
- Estás… muy linda… - dijo él, mientras veía como su mano derecha abandonaba la mejilla y se apoyaba en el hombro de la pequeña / hermosa mujer.
- Ya sé… que estoy muy linda… - contestó ella sonriendo, brillando - ¿Vos como estas? ¿Me extrañaste?
- Claro… si… te extrañé – contestó él, dándose cuenta que una vez más estaba volviendo a la adolescencia… perdiendo todo rastro de autocontrol. 
- Yo también te extrañé… - dijo ella mirándolo a los ojos, buscando esa mirada que tanta falta le había hecho, que tanto necesitaba - Tenía ganas de verte… de hablar con vos… - continuó ella.
- ¿Cuándo volviste? – preguntó él.
- ¿A qué hora salís? – preguntó ella.
- Termino a las 4 – contestó él mientras finalmente lograba retirar su mano… interrumpiendo el contacto.
- ¿Querés venir a casa? – dijo ella.
- Bueno… - contestó él. Recobró por un instante el control y alcanzó a balbucear - te llamo cuando me desocupe.
- Dale – dijo ella mientras empezaba a alejarse por el pasillo sin dejar de mirarlo, sonriendo.


Y ahí, en ese pasillo de la facultad, él se dio cuenta que también estaba sonriendo.

Tuesday, June 2, 2015

La ultima de Gonzalez Iñarritu...

La semana pasada pude ver “Birdman”, la película de Gonzalez Iñarritu, el director mexicano de Amores Perros (es la película que mejor recuerdo de él – esa especie de historia coral, articulando distintos personajes y sus perros que navegan por el DF de México en curso de colisión, con un Gael Garcia Bernal jovencito).

Birdman no me mató, pero me gustó bastante… tiene ese aire de tristeza casi permanente que me suele atraer / atrapar cuando voy al cine. Creo que de alguna manera me pude identificar con el personaje principal. Todos somos un poco Riggan Thomson. Todos fuimos alguna vez un súper héroe o jugamos a serlo. A la mayoría se le pasa después de la adolescencia... Yo también necesito a veces esa voz interior que me dice que nada es imposible, que puedo volar, que soy un Dios. Y soñar. Soñar despierto. Mover el mundo con un dedo. Fulminar con solo una mirada mortal al hijo de puta que me cierra en la calle con su camioneta nueva… La voz en mi cabeza me dice que ese tipo pelado, con cara de cansado del espejo no soy realmente yo. Yo soy joven, bello de una manera especial.

Mientras terminaba de ver la película no pude dejar de pensar que Michael Keaton también es “realmente” Riggan Thomson, el personaje principal que interpreta en la película. Ya lo deben haber dicho un millón de veces. Michael fue Batman, el Batman hermoso / loco de Tim Burton. Como el personaje de Riggan, después hizo un montón de películas chotas, intrascendentes… pero él siempre va a ser Batman... Y ahora tenía la oportunidad de redimirse / si acaso ganar un Oscar con su actuación. Él también se jugaba todo con esta película. Como en la escena donde Riggan le dice al personaje de la crítica de espectáculos, quien le está prometiendo destruir su obra con su próxima crítica: “¡esta obra me costó todo lo que tengo!”. Imposible olvidar el instante en que anuncian el ganador del Oscar a mejor actor y Michael busca en su bolsillo el papel que había preparado con los agradecimientos… hasta que se da cuenta que no lo nombran a él.

Todos somos un poco Riggan Thomson… viviendo una vida que no es la nuestra… corriendo en pelotas… subiendo a un escenario para gritar que nosotros también merecemos ser amados… al borde de un salto liberador… ese fogonazo final que nos eleva por encima de la existencia cuerda / aburrida de los simples mortales.


VEAN BIRDMAN!

Saturday, May 2, 2015

Spanglish VI

La vibración del celular sobre la mesa de luz lo terminó de despertar. De alguna manera, el celular se había configurado en un modo en el cual por las noches no sonaba al recibir llamados o mensajes, solo vibraba. De día volvía a la normalidad. Probablemente había sido su hijo el que estuvo jugando con el teléfono y le cambió la configuración. Le gustaba que el celular lo dejara dormir.

Manoteó el celular en la oscuridad, tratando de no tirarlo al piso. Desbloqueó la pantalla. 2 SMS, 2 mensajes de WhatsApp, de 2 conversaciones. Abrió WhatsApp. 1 mensaje del grupo de la Catedra. El otro era de ella: - Hola

Habían pasado varios meses desde la última vez que se vieron. Él se había empezado a dejar llevar por la inercia, la rutina que lo mantenía ocupado, distraído, aplicando gradualmente capas de olvido… Sabía que ella se había ido de viaje. Él no había hecho mucho esfuerzo por mantenerse en contacto. Ella tampoco.

No es que se hubieran dejado. No se había roto nada. Era solo como que esa dinámica de entrar y salir sin aviso de la vida del otro, se hubiera relajado un poco más y de a poco los días sin contacto, sin noticias, se habían ido volviendo semanas… después meses.
Recordó su cara. Su pelo. Se quedó quieto en la oscuridad, tratando de recordar su sonrisa. Las imágenes de los sueños se mezclaban con las visiones de su cuerpo desnudo en la penumbra.

- Hola – respondió por fin en Whatsapp. Ella no estaba en línea.
- Como estás? – continuó, sabiendo que ella no estaba leyendo.
- Por dónde andas? – última pregunta, pensó para sus adentros. Me estoy poniendo “denso”, así hubiera dicho ella.

Dejó el celular sobre la mesa de luz y se dio vuelta. Se volvió a dormir pensando que iba soñar con ella.
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Esa mañana se levantó, se bañó y desayunó con los chicos antes que se fueran al colegio. Su mujer le quemó las tostadas, pero se las comió sin decir nada. Fue a la facultad. Estuvo en reuniones toda la mañana. A eso de las 12 volvió a mirar el celular. La luz parpadeante en el frente le indicaba que tenía mensajes sin leer: 2 mensajes de WhatsApp.

- Hola
- De viaje
- Tengo wifi ratito en el hostel a la mañana. – Nada más. Otra vez estaba off-line.

Se empezó a poner ansioso. Antes que pudiera controlarse ya estaba contestando:

- Estamos desencontrados. -  tipeó con un solo dedo. El corrector ortográfico le quiso corregir el “desencontrados”.
- A la hora que vos lees mis mensajes y me contestas yo estoy desconectado. – completó.

Reconocía esa sensación que comenzaba a darle vueltas adentro, bien adentro. Con un solo mensajito ella había activado un mecanismo de relojería, una invisible máquina de Goldberg que terminaba haciendo que él ya no pudiera dejar de pensar en ella.

- Esto es como en los viejos tiempos que nos escribíamos cartas – Escribió finalmente, sabiendo que ella no iba a contestar hasta el otro día.

Saturday, February 7, 2015

Yo no soy Charlie Hebdo

7 de Enero 2015 - Dos tipos armados / encapuchados ingresan a las oficinas de una revista humorística francesa, la cual nunca leí y de la que ni siquiera sabía de su existencia hasta ese momento. Durante varios minutos los atacantes DISPARAN a quemarropa contra los periodistas, dibujantes, editores que se encuentran trabajando en el lugar. MUEREN doce personas y cuatro más resultan heridas. Aparentemente, una facción de Al-Qaeda se adjudica la auditoría del atentado contra la revista que había publicado una serie de caricaturas del profeta consideradas ofensivas por los musulmanes (acá seguramente estoy incurriendo en una estúpida generalización).

En las horas posteriores al ataque y mientras vemos los videos repitiendo hasta el hartazgo el ajusticiamiento de un policía tirado en el piso a manos de los terroristas, la policía francesa identifica a los atacantes. Se trata de dos hermanos de nacionalidad francesa, convertidos al Islamismo y que aparentemente habían recibido entrenamiento en tácticas terroristas. La primera vez que veo el video del asesinato del policía me estremezco al momento de sentir / ver el cuerpo recibiendo los disparos. Después de la tercera vez, mis ojos, mi cuerpo, mi mente se empiezan a acostumbrar / anestesiar. Eso que pasa allí en las distintas pantallas a mi alrededor comienza a volverse normal (?). Me pregunto qué pensará el tipo que programa la repetición del video.

Esto recién empieza… En medio del aturdimiento, uno empieza a darse cuenta de lo evidente... el atentado en París solo es el principio de más atentados, represalias, venganzas, más matanzas, xenofobia...

8 de Enero 2015 - La policía rastrea a los atacantes a lo largo y a lo ancho de toda Francia. Una policía muere en un tiroteo. Los terroristas son reconocidos por un testigo cuando paran a cargar combustible en una estación de servicio durante su huida. Las repercusiones / manifestaciones en contra de los atentados se repiten rápidamente por todo el mundo. Empiezan las marchas. Veo las marchas por la televisión, por Internet. Las imágenes repetidas una y otra vez. La gente en las calles. La defensa de la LIBERTAD de prensa. El lema: "TODOS SOMOS CHARLIE HEBDO".

Esto recién empieza… En medio del aturdimiento, uno empieza a darse cuenta de lo evidente...

9 de Enero 2015 – Otro atentado, una toma de rehenes, esta vez en un supermercado kosher. El blanco del ataque: la comunidad judía. La policía interviene. Los grupos de elite MATAN finalmente al atacante. Además del terrorista, durante el asalto de la policía mueren 4 rehenes. Los 2 hermanos que protagonizaron el ataque a Charlie Hebdo son rodeados por la policía y las fuerzas de seguridad en una imprenta en Dammartin-en-Göele. Después de ocho horas de sitio, las fuerzas especiales ingresan a la imprenta y MATAN a los dos terroristas. La televisión muestra / repite los operativos antes, durante y después del asalto.


Esto recién empieza…

Sunday, December 14, 2014

Cuando me muera...

Sinceramente, morirme joven no está entre mis planes. Sigo planeando / pensando que voy a vivir doscientos años. Planeo seguir leyendo y escribiendo y viajando y comiendo asados. Si Dios quiere, podré jugar con mis nietos y bisnietos y tataranietos. La gente me va a mirar pasar caminando tranquilo, con mas de cien años y va a decir: ¿Cómo hace para mantenerse así? Dicen que tiene más de cien años... y así seguiré recorriendo el tiempo / la vida hasta llegar a los dos siglos. Y algún día, cuando haya podido hacer todo lo que quería hacer cuando era chico, poco después de haber cumplido los doscientos años, me voy a quedar dormido como siempre, pero ya no me voy a despertar nunca más. Ese es el plan.

Pero solo en caso que algo salga mal... que algún avión no llegue a destino conmigo a bordo, o el freno de mi auto no funcione algún día... solo en caso que por alguna razón me muera antes de los doscientos años quiero dejar por escrito como quiero que me despidan:

1) No quiero un velatorio. No quiero que me velen muerto, horrible, descomponiendome cerca de la gente que quiero. Cremenme o entierrenme en cualquier lado inmediatamente. Rápido, rápido, a mirar las flores desde abajo. 

2) En vez de velatorio, quiero una fiesta. Fiesta tranqui. Que empiece al mediodía. Con mucha gente. Si hace falta, inviten desconocidos, pero que haya mucha gente.

3) Quiero que el Ñato haga un asado. Con la carne que el quiera. El sabe. Solo déjenlo hacer. Y coman y tomen todo lo que él les ofrezca.

4) Quiero que escuchen música de Las Pelotas y algunos temas de Calamaro y Charly Garcia. Al Salmón lo tenía medio cruzado, pero me terminé reconciliando por temas como Libertad o Estadio Azteca y por el simple de hecho que es un sobreviviente / testimonio vivo de mil vidas dedicadas a la música. Y algo de los Coplanacu y Pedro Aznar cantando folclore.

5) Quiero una torta que no tenga dulce de leche.

6) No quiero fotos ni videos de mi (persona). Quiero que se traten de acordar de mí solo con las imágenes que puedan guardar detrás de sus ojos.

7) Quiero que regalen todas mis cosas. Las que sirvan. Las demás, tirenlas.

8) Quiero que Cintia me cante una canción de despedida a capela, como cuando me cambié de trabajo.

Solo eso por ahora...

Sunday, November 2, 2014

Spanglish V

Sigamos con la historia de estos dos...


Ella abrió los ojos lentamente. La luz del velador se derramaba por la pared iluminando suavemente la pieza. Lo vió sentado al otro lado de la habitación. Sentado en la silla con rueditas del escritorio. La miraba concentrado. Inclinado hacia adelante en una posición que le pareció bastante incomoda. Los codos apoyados en las rodillas y las manos hacia arriba, soportando el mentón con las palmas y envolviendo los costados de la cara con los dedos. Parpadeó varias veces y se frotó los ojos que le ardían un poco, como si los hubiera abierto antes de tiempo.

- ¿Que estás haciendo ahí? - preguntó finalmente. Las palabras brotaron apenas de la garganta que empezaba a picarle un poco.
- Te miro... - contestó él, sin cambiar de posición ni dejar de mirarla.
- ¿Que me mirás? - preguntó ella.
- Te miro todo - dijo el esbozando una sonrisa.
- Te miraba mientras dormías... Cómo tu pecho subía y bajaba despacio, siguiendo el ritmo de tu respiración... - continuó él
- Cómo acomodabas las manos debajo de la almohada... Cómo las sabanas dibujan las curvas de tus caderas - esta última frase quedó flotando en el aire, mientras ella se empezaba a reir...
- Mentira... versero... ¡me estabas mirando las tetas! - dijó ella, riéndose al mismo tiempo que se terminaba de despabilar y se sentaba desnuda en medio de la cama.
- Si, eso también - dijo él mientras se levantaba de la silla y se acercaba a la cama.

El se subió a la cama, le apartó el pelo de la cara y le dió un beso. La volvió a mirar, esta vez directamente a los ojos. Se sentía, por primera vez en mucho tiempo, tranquilo, muy tranquilo.

Se quedaron sentados en silencio. La noche seguía fluyendo fuera de la habitación. Ruido de autos circulando a lo lejos.

- ¿Pórque me seguís dando pelota? - preguntó él, alejándose un poco de ella.
- ¿Cómo que pórque te sigo dando pelota? - contestó ella, parándose rápido a medio camino entre el enojo y la perplejidad.
Se hizo un breve silencio mientras ambos pensaban una respuesta...
- Vos decís... ¿Pórque estoy con un pelotudo como vos? - respondió ella primero - Pensé que eso lo habíamos dejado claro la primera vez que estuvimos juntos.
- Si, algo así... también me dijiste que te gusta meterte en quilombos - dijo él despacito, como tanteando el terreno.
- mmm... - ella se empezó a dar cuenta por donde venía la mano.
- O sea... lo que quiero saber es si realmente hay algo de mí que te gusta, que de alguna manera te atrae... o... - dijo él, tomando envión para la última oración. 
- ¿O qué, pelotudo? - lo interrumpió ella, apurándolo.
El tomó aire y trató de completar la pregunta: ... o solo estás canalizando tus ganas de hacer quilombo, de llamar la atención... saliendo con un profesor - completó él, atragantándose con las últimas 2 palabras.
No pudo evitar mirarla a los ojos. Los ojos estallaron en llamas. Así durante un instante que a él le parecieron años. Y de pronto, sorprendentemente, en vez de dar paso a una puteada de aquellas, las llamas empezaron a apagarse, dando lugar a una mirada dulce, la más dulce que él le hubiera visto nunca.

- No estoy canalizando nada... hablás como un psicologo - dijo ella mientras estiraba su mano para tomar la mano de él.
- Es solo que me gusta estar con vos - siguió ella lentamente, como buscando las palabras que le hacían falta - Cuando te miro...
- Cuando vos me miras... En tu mirada hay algo que me hace sentir segura... - las palabras seguían brotando despacito.
- Y hace mucho que no me sentía así... así, segura... - siguió ella, completando la frase. 

Hizo una pausa, respiró 2 o 3 veces. Lo volvió a mirar a los ojos. Y después continuó, tranquila...
- Hace mucho que no me sentía así... Siempre estoy como insegura, como con miedo... desde que era chica... - volvió a hacer una pausa.
- ¿De que tenés miedo? - preguntó él, intuyendo la respuesta.
- No sé exactamente... a estar sola... a que me dejen... que me dejen sola - contestó ella despacio, cómo tratando de poner en palabras esa sensación que siempre la acompañaba.

El la abrazó. Ella apoyó la cabeza en el pecho de él.

- Es que... cuando era chica hubo una época que mi viejo nos dejó... a mamá y a mi... - dijo ella, como tratando de explicarse de donde venía el miedo.
- O sea, no es que mi viejo se fué con otra mina... o que no nos quisiera... es solo que... como que necesitó tomarse un tiempo solo... una especie de año sabático... - se dió cuenta que estaba repitiendo palabras de su madre.
- y aunque después volvió con nosotras... a mi como que siempre me quedó la sensación... el miedo... - siguió diciendo ella.
- De que él se volviera a ir... - completó él para sus adentros.

Se quedaron callados. Se abrazaron despacito. Se recostaron y se fueron quedando dormidos, mientras la noche imparable seguía buscando la mañana.

Tuesday, October 28, 2014

Hoy estuve en Lima


Hoy estuve en Lima. En realidad estuve en el aeropuerto de Lima. Se llama Aeropuerto Jorge Chavez en honor a un prócer u hombre público del cual no sé nada.

Fue la primera vez que estuve en Perú. Puedo agregar un país más a la lista de países en los que estuve alguna vez. En realidad, no estoy seguro que haber estado 5 horas dentro del aeropuerto, esperando una conexión al destino final de mi viaje pueda contar como una verdadera visita a tierras peruanas. Y es que no se puede conocer mucho de un país visitando solo sus aeropuertos. Es como que la globalización llega primero a los aeropuertos y entonces todos se parecen bastante. Los locales de Duty Free venden en todos lados los mismos perfumes. Las tiendas de souvenirs y artículos regionales deberían brindar la posibilidad de acercarse aunque sea un poco a la esencia de cada país, de cada región, pero en vez de eso te ofrecen remeras y tazas genéricas, made in China, con una leyenda también genérica: recuerdo de Perú, recuerdo de Chile, recuerdo de México…


Donde a veces si se puede hacer un poquito de contacto con el país escondido atrás del aeropuerto y sus puertas de vidrio que separan a los pasajeros en tránsito de la gente común, es en los locales de comida. Si uno busca un poco y evita los locales de cadenas de comida rápida, se puede llegar a encontrar una versión simplificada, generalmente suavizada, de las comidas propias de cada lugar. Y lo mejor de todo es que uno puede pedirle al mozo que lo atiende que le recomiende el mejor plato del lugar y con un poco de suerte el individuo en cuestión se va a olvidar de todos los formalismos propios de un contexto tan internacional, tan neutro y a los pocos segundos nos va a estar diciendo clarito, clarito, cual es el ceviche que no deberíamos dejar de probar. Y así logramos, a través del sabor, a través del estómago, hacer contacto por un ratito con ese país que anda por ahí, escondido detrás de los vidrios, las barreras, las autopistas y los carteles en inglés.

Saturday, October 11, 2014

Spanglish IV

A ver como siguen la alumna y el profe...



Habían quedado en verse esa noche en el departamento de ella. A eso de las diez de la noche,  después de la facultad. El llegó cinco minutos tarde y tocó el portero nervioso, mirando a su alrededor. No sabía si los nervios eran por miedo a que algún conocido lo viera entrando al edificio de ella o por el hecho de volver a verla.

Ella atendió el portero. Su voz sonaba extraña en el pequeño parlante.

El entró atravesando el lobby del edificio, saludando al guardia que apenas hizo un gesto con la cabeza desde atrás de una especie de pequeño mostrador.

Se paró frente a los ascensores. La superficie metálica del panel con los botones le devolvió un reflejo distorsionado. Presionó el  botón de la derecha. Esperó unos treinta segundos hasta que la puerta se abrió y entonces entró al ascensor. Presionó el botón del piso de ella, mientras recordaba la última vez que había estado en ese ascensor.

Llegó al piso. La puerta se abrió. Caminó con pasos rápidos hasta la puerta del departamento. Tocó el timbre. Ella abrió la puerta, sonriendo.
- Hola. Pasá. Ponete cómodo…  – le dijo, mientras le daba un beso en la mejilla, sin dejar de sonreír. Cierta distancia. Cero hostilidad.
- Hola ¿Cómo estás? –contestó él mientras pasaba al pequeño living y veía como ella se iba corriendo descalza para la cocina.
- Bien… ¿Comiste algo? Estoy por descongelar unas milanesas ¿querés? – dijo ella, gritando la última pregunta desde la diminuta cocina.
- Dale. Milanesas está bien ¿Hace falta que baje a comprar algo?- preguntó el casi por Costumbre.
- Mmmm… No… creo que tengo todo. – dijo ella entrando al living.

Estaba muy linda. El pelo todavía húmedo después de la ducha. Una remera gris y jeans gastados. Descalza. Cruzó las piernas breves mientras se sentaba en el otro sillón.

- ¿Cómo estás? – preguntó ella, mirándolo a los ojos.
- Bien… ocupado con los exámenes… estos últimos días estuvimos revisando los planes de la cátedra… - se dio cuenta que estaba respondiendo pelotudeces cuando vió la sonrisa picara de ella.
- ¿Y vos? ¿Cómo estás? – preguntó él, bajando la mirada hacia la mesa ratona y la pila de revistas que había arriba. Desde la tapa de una Rolling Stone, una foto póstuma de Gustavo Cerati lo miraba tranquilo.
- Bien… estuve rindiendo… - hizo una breve pausa - ¿Te acordás que te hablé de un pibe Gustavo?
- Mmmm… más o menos… - claro que se acordaba de Gustavo – Ese pibe que saliste unas veces… pero que tenía novia.
- Ese… ese Gustavo… el que tenía novia – contestó ella y se levantó de un salto.
- Voy a ver las milanesas – dijo ella, mientras corría hacia la cocina.

El volvió a buscar la mirada de Cerati. Manoteó la revista y la empezó a hojear.
-  ¡Van a estar en cinco minutos! – gritó ella desde la cocina – Ayudame a poner la mesa.
-  Dale. Ahí voy – contestó él mientras dejaba de vuelta la revista sobre la mesa ratona y se levantaba del sillón.

Para cuando terminó de poner los cubiertos y los platos las milanesas ya estaban listas. Ella preparó una ensalada con unos tomates y se sentaron a la mesa.

Comieron casi en silencio. Masticaban y se hablaban solo para pasarse la sal o una servilleta. En un momento ella hizo un chiste y él se empezó a reír. Después él hizo un chiste y se rieron los dos. Y empezaron a hablar de viajes y ella le contó que pensaba hacer un viaje sola, por Europa. Y él le preguntó qué países quería conocer y le terminó contando detalles de su viaje a París.

Cuando terminaron de comer, levantaron la mesa. Amontonaron los platos en la pileta de la cocina y volvieron a sentarse en los sillones. Tranquilos.

- Viste que te comenté de Gustavo… - dijo ella mientras se acomodaba en el sillón - Estamos saliendo. Se dejaron con la novia – continuó ella, mirándolo. Tratando de medir la reacción en la cara inexpresiva de él.
-  ¿y vos cómo estás? ¿Estás bien?... digo, con él… estás bien, ahora con él – preguntó él levantando la mirada.
- Si, estoy bien… no tengo claro que va a pasar con nosotros, pero por ahora estamos bien… saliendo nomás y viendo que onda… - contestó ella.
- Bueno, eso es lo más importante… digo, que vos estés bien – dijo él y después se quedó callado, mientras sentía como una sensación de ahogo le empezaba a subir desde el pecho.
Ella también se quedó callada. Silencio. Sensación de incomodidad creciente. Despacito, lentamente, se fueron buscando con la mirada. Hasta que se encontraron. Y ella pudo ver, a través de la mirada de él, por un instante, como un destello, un pequeño derrumbe.
Fue solo un instante. Hasta que él pudo retomar el control. Sintió, recordó algo que le había querido decir varias veces, algo que había entendido después de mucho tiempo. La madurez no significa que crecemos y las cosas ya no nos duelen como cuando somos chicos. Significa que aprendemos a disimular mejor. Solo eso.

Ella se levantó y se fue a sentar al lado de él. Le tomó la mano
- ¿Te molesta? Digo, lo de Gustavo – preguntó ella.
- Está bien… no hay problema… - contestó el – es solo que… yo pensé que… no importa – y se volvió a quedar callado.

Decidió que ya era hora de irse. Sin decir nada se levantó y encaró para la puerta. Al llegar a la puerta, se dió vuelta para despedirse y entonces la vió, parada detrás de él. Encontró su mirada. Por un instante todo volvió a ser como la primera vez.

- Me tengo que ir – dijo mientras se acercaba para darle un beso.

- ¿y si te quedas un rato más? – dijo ella, mientras le tomaba la mano y el universo se empezaba a ir al carajo una vez mas.